La actriz.


Desde el principio pude suponer que algo diferente había en ti, no fue difícil percatarse.  Te miré fijamente a los ojos, clavando la mirada casi cómo una agresión. Tú, con la mirada agachada, pasaste de largo. Pero hasta para una actriz como tú, es difícil ocultar los sentimientos.

Eras una completa desconocida, no por el hecho de ser brevemente presentados en ese instante, sino porque traías encima una máscara de fría seriedad, una máscara de protección, una máscara de madurez, una máscara de evasión. Pero hasta para una actriz como tú, es difícil ocultar los sentimientos.

Me senté frente a ti y me miraste con indiferencia, tus grandes parpados se cerraron y seguiste comiendo como si yo no estuviera ahí. Sonreí y te percataste de ello. Largas pestañas, si, pero no podían ocultar el pequeño espacio por el cual tus pupilas apuntaban hacia mi persona. Sonreí una vez más y en esta ocasión entendiste que me percate de tu mirada. Hasta para una actriz como tú, es difícil ocultar los sentimientos. 

Tomaste tu bebida y, con una soberbia muy bien fingida, borraste la sonrisa de tu rostro, tosiste un poco a causa de lo mismo y con un poco de arrogancia en tus palabras me ofreciste servirme un poco. Acepté con la misma arrogancia y te indignaste tiernamente, pero entendiste mi juego y una vez más quisiste sonreír. Estiré mi mano para tomar el vaso, desviaste la mirada y apretaste los labios. Al parecer, hasta para una actriz como tú, es difícil ocultar los sentimientos.

El triste jugueteo de tus ojos culminó en cuanto un conocido amigo mío apareció y comencé a bromear con él. Utilice mis mejores frases pero no tuvieron ningún efecto en ti. Entonces me rendí, definitivamente no estaba de humor para charlar con na actriz, no cuando conozco cuan viles pueden llegar a ser ustedes. Sin embargo, la conversación siguió su curso y tras un par de bromas espontaneas lo logré, inconscientemente lo logré. Mientras bebías un sorbo del liquido vertido dentro de tu vaso, dije una estupidez cualquiera sin mucho sentido y echaste a reír, la bebida se derramo y tuviste algunos problemas en la garganta. Te serenaste, me miraste y te marchaste.

No eras tan buena actriz, todo el tiempo me percaté de tu jugueteo patético de coqueteo y de tus tristes mascaras de falsedad. Para una actriz no es difícil ocultar sus sentimientos, para ti es imposible porque no eres una actriz, eres una triste demostración de arte barato.

Una demostración tan pobre, que no me arrepiento de haber presenciado. Una actriz que aún le falta mucho por aprender.

Sin embargo, gracias a ti, comprendí lo sencillo que es tirar una máscara con solo un poco de espontaneidad. Y por supuesto comprendí que no todas las que usan mascaras son buenas actrices. Pero todas las buenas actrices usan mascaras.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s